El otro día en Salvador iba en el autobús urbano cuando un tío habla con el chofer y este último para en mitad de la calle...para que el colega mease en una farola!!! Después se subió y el bus continuó sin más (por lo menos nuestro incontinente amigo no insistió en darle la mano en agradecimiento) Absolutamente nadie hizo ningún comentario ni miró la situación como hicimos mi amigo Jorge y yo, completamente descojonados y aplaudiendo.
Por cierto, no os he presentado a mi compañero de aventuras. Se trata de Jorge, de Caracas. Algunos de vosotros lo conocéis como “El Chamo”. Es un amigo de Londres, matemático de diploma, informático de profesión, fetichista de los pies de vocación y otro culo de mal asiento como un servidor de ustedes. Ya iré hablando de él.
Respecto a las mujeres. Ya solucioné el problema. Bastó salir del circuito turístico y meterme en locales para brasileños para conocer a las que serían las damas de mis anhelos. Ahora un poco de carnaza. Amigos míos, sólo un término puede definir vagamente lo que he contemplado en esta bella ciudad: “culos de mármol” lo de aquí no es normal. Para ilustrar lo dicho pongo una foto de una amiga:
¡Rechinad los dientes, malditos!